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miércoles, 27 de enero de 2016

El libro del cementerio

Neil Gaiman (Inglaterra, 1960) es un novelista y guionista de cómics muy prolífico y exitoso, tanto entre el público adulto como entre niños y jóvenes.
Entre sus mayores éxitos está, por ejemplo, Coraline (2000), novela juvenil que tuvo una inquietante y oscura adaptación al cine en 2008; y es que una de las características del autor es el respeto con el que trata a sus lectores, tengan la edad que tenga. El libro del cementerio es un cómic de P. Craig Russel que adapta la novela del mismo título y que está ilustra por varios autores. La familia de Nad es asesinada y el, tan solo un bebé, logra sobrevivir en un cementerio, en el que crece al cuidado de los fantasmas que lo habitan. Una historia entrañable, delicada, intrigante y profundamente imaginativa. Recomendada para lectores adolescentes con cierto hábito de lectura, aunque es una obra asequible. Apta para trabajar los recursos narrativos, los géneros (realista frente a fantástico), la tradición literaria (los cuentos de fantasmas, los mitos en torno a los vampiros o los hombres lobo) o aspectos éticos en torno al crecimiento, la familia y los dilemas morales.

jueves, 22 de enero de 2015

Los dioses mienten

Un niño de once años que no está a gusto con sus compañeros (fútbol) y se esconde en casa de una niña que acaba de conocer y que, aparentemente, vive sola con su hermano pequeño.Los dioses mienten (Kaori Ozaki, Milky Way Ediciones, 2014) es una bonita y dura historia sobre el despertar a la madurez, la dureza de la vida de algunos niños y cómo irrumpe en el aparente paraíso inocente a esas edades... y todo con mucha delicadeza, sin estridencias ni aparatosos giros. Muy buen manga, en un solo volumen, que gustará a los alumnos de ESO y podrá servir como lectura placentera o para trabajar aspectos de ética, moral, religión, estructura narrativa, creación de personajes o, incluso, geografía. Dibujos de línea clara, expresivos pero sin histrionismos, y un final abierto que se aleja de las tramas excesivamente cerradas que suelen abundar en la literatura juvenil.

jueves, 18 de diciembre de 2014

Moby Dick

Me parece muy acertada esta crítica de sigue al conejo blanco de Moby Dick, la adaptación al cómic (Dibbuks, 2014) llevada a cabo por Olivier Jouvrey (guión) y Pierre Alary (dibujo) de la que me quedo con su parte más positiva: 
«Ofrece una entretenida lectura, un posible punto de entrada al universo Moby Dick para todo aquel que no lo conociera y sobre todo, un divertimento visual a mayor honra de un autor como Pierre Alary».

Así que puede resultar idónea para alumnos de la ESO y el Bachillerato, como lectura narrativa, acercamiento a un clásico de la literatura o puro fomento de la lectura, pues resulta sencillo (de hecho su excesiva ligereza le quita peso y profundidad), pero mantiene las referencias e iconos esenciales de la novela de Melville.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Clásicos adaptados

La editorial SM tiene una colección de clásicos de la literatura adaptados al cómic. Su página web es innavegable, así que no soy capaz de encontrar el listado de publicaciones de esa colección y no os lo puedo ofrecer. He leído varios, y el nivel es muy desigual, aunque entran en este blog porque todos ellos tienen como público a los estudiantes.

En primer lugar están los pesos pesados, de recomendadísima lectura para cualquier estudiante de la ESO o el Bachillerato, y que puede ser un buen apoyo para la asignatura de Lengua castellana o Literatura universal, o como simple fomento de la lectura:

  • La isla del tesoro (Frédéric Simon, David Chauvel)
  • Frankenstein (Marion Mousse)
  • Robinson Crusoe (Christophe Gaultier) [Ya comentado en este blog]
  • Los tres mosqueteros, I y II (Morvan, Dufranne y Rubén)
  • La vuelta al mundo en ochenta días (Ande Soleilhac y Loic Dauvillier)
Muy buenas adaptaciones todas ellas, tanto por mantener en lo esencial la trama y la caracterización de los personajes como por conservar su carácter de clásico legible por jóvenes y adultos. Digamos que, como sucede en cualquier buena adaptación, en estas versiones se está leyendo en lo esencial a sus autores originales.


La segunda tanda me hace pensar que, aún siendo de la misma editorial, no pertenecen a la misma colección, porque todas ellas parecen responder a premisas radicalmente distintas (lo cuál exculpa, al menos en parte, a guionistas e ilustradores). Se trata aquí de hacer versiones ligeras de clásicos españoles que hoy suponen una lectura muy exigente para un lector adolescente, una especie de paseo rápido por los libros originales que termina por no conseguir ninguno de sus objetivos: siguen siendo igual de dificultosas o incomprensibles y además apenas guardan del modelo algo más que un resumen del rincón del vago. Se salva, quizás, talento de su autor aparte, por que el original es un relato breve, El monte de las ánimas, adaptado por David Rubín.
  • El monte de las ánimas (David Rubín)
  • Don Juan Tenorio (Begoña Oro y Abraham Pérez Pérez)
  • Lazarillo de Tormes (Enrique Lorenzo)
  • Amadís de Gaula (Ricardo Gómez y Emma Ríos)

 
 


En Lazarillo, Don Juan y Amadís asistimos a obras salvajemente mutiladas, hasta el punto de que sobre todo en las dos últimas, resulta harto complicado entender lo que sucede, cuál es la trama y hacerse una idea mínimamente fiel de cómo es el original. Es decir, que ni se consigue el deseo de acercar los clásicos a los nuevos lectores ni el de entretener. Una pena.


miércoles, 9 de julio de 2014

El azul es un color cálido

El azul es un color cálido (Julie Maroh, Dibbuks) es una historia preciosa, muy bien narrada y dibujada, sobre el descubrimiento del amor, el sexo, la asunción de la sexualidad y el enfrentamiento con un mundo que la rechaza. Un cómic duro que se acerca con mucha delicadeza y verdad al tema de la homosexualidad, con personajes profundos y entrañables y estereotipos que, por desgracia, no lo son en nuestro entorno. El proceso en el que la protagonista se enfrenta a su sexualidad, el rechazo social, la necesaria naturalidad de amar a quien uno quiera y desee, la fuerza necesaria para llevarlo a cabo... puede ser un buen ejemplo para nuestros adolescentes, tan lejos todavía de aceptar lo diferente.

Dependiendo de la madurez del lector, lo recomiendo a partir de 14 ó 15 años, siendo muy aprovechable desde el punto de visto de los contenidos transversales, la ética, educación cívica, sexual y, por su acertada construcción y amenidad, para estudiar los elementos de la narración o para el fomento de la lectura.

jueves, 29 de mayo de 2014

El Maravilloso Mago de Oz

El maravilloso mago de Oz, la novela original de L. Frank Baum publicado en 1900, sigue siendo hoy en día un texto legible y aprovechable por adolescentes y adultos. Pero también es, por sus características, un texto perfecto para ser adaptado al cómic, sin perder lo esencial y ganando mucho, pues se explota la vertiente visual de la novela.

Por un lado tenemos El Mago de Oz, la versión con guión de David Chauvel e ilustraciones de Enrique Fernández (Glenat, 2006). El argumento sigue casi al pie de la letra el de Baum y los dibujos son expresivos y efectivos, aunque para mi gusto demasiado angulosos y fríos.

Por otro, El Maravilloso Mago de Oz de Eric Shanower (guión) y Skottie Young (ilustraciones), editado por Panini en la colección Clásicos Marvel y con un dibujo mucho más acorde, a mi modo de ver, al espíritu de la novela, con colores muy cálidos y personajes de formas y gestualidad entrañables. La adaptación, como en el caso de Chauvel, es absolutamente fiel a la novela, manteniendo incluso muchos textos y frases del original.

Así, un modo perfecto para afrontar un clásico de la literatura, especialmente indicado para las asignaturas de lenguas, que pueden trabajar la estructura narrativa, las características del cuento clásico, de la fantasía, el estudio de los personajes y sus arquetipos. También las asignaturas morales, ética o filosofía, podrán aprovechar lo que el mundo de Oz tiene de parábola del mundo real, o sobre qué conforma la inteligencia, el valor o la capacidad de amar.

sábado, 3 de mayo de 2014

Cómo hacer un cómic

Introducir al alumno en la estructura, el formato, las convenciones del cómic, tanto como animarlo a conocerlos y/o a escribirlos y dibujarlos: Cómo hacer un cómic (Trondheim & Sergio García, Faktoría K, 2009, también en gallego), creedme, es la mejor opción posible: he leído varios, y no hay ninguno tan claro, sencillo, divertido e instructivo como este.

Sergio García a los dibujos y Lewis Trondheim (autor del maravilloso mundo de Mazmorras) unen sus talentos en esta narración autoficcional, en la que cada técnica o estilo o formato se explica representándolo gráficamente, el mejor modo posible de enseñar.

Las representaciones gráficas de ambos autores dialogan sobre las características del cómic mientras pasean, y su diálogo teórico va mostrándose gráficamente en la forma que adoptan las viñetas, o el color, o los bocadillos, según el tema que estén tratando... Os dejo una muestra:

jueves, 1 de mayo de 2014

La guerra de las trincheras

Tardi dibuja como pocos, y es directo y claro como pocos, así que no encuentro mejor cómic para que un adolescente entienda y sepa qué paso en la Primera Guerra Mundial y cómo de cruel puede llegar a ser el hombre que La guerra de las trincheras (Jacques Tardi, Norma, 2010). El libro se construye con un puñado de historias cortas, dinámicas e ilustrativas, tanto de las fechas y el avance de la guerra, como del sinsentido y la brutalidad. Esa brutalidad puede ser uno de los alicientes para el lector joven, y si bien hay escenas muy duras, nunca se busca el morbo o la barbaridad gratuita.

Perfecto para el alumno de Historia (último curso de la ESO y, sobre todo, Bachillerato), puede dar juego también en otras asignaturas, como Plástica (las ilustraciones son fabulosas y pueden servir para imitación o estudio de gestos, encuadres, etc), Geografía (ubicar los distintos escenarios en que tiene lugar la acción), Lengua y Literatura (la estructura narrativa de los relatos, punto de vista del narrador, ejercicios de continuación de las historias...) o Ética, Ciudadanía y Filosofía, por las variadas reflexiones que puede suscitar.

miércoles, 23 de abril de 2014

Astérix

Está tan presente que, aunque resulte paradójico, suele pasar desapercibido: Astérix
es un filón para el docente desde varios puntos de vista:
  • Es de los pocos cómics cuyo imaginario está extendido entre los niños y jóvenes, con lo que no suele provocar rechazo (sí, los tebeos provocan rechazo en los niños, en general, por desconocimiento, claro).
  • Aún en las bibliotecas escolares menos atentas al cómic hay ejemplares de Astérix.
  • Es un universo que también conocen los adultos, y por lo tanto el docente también lo domina.
  • Su lectura resulta muy asequible, tanto para lectores poco duchos como para expertos.
  • Hay ediciones españolas en inglés, francés y latín.
  • Los hay para todos los gustos en cuanto a temática, incluyendo viajes a buena parte del mundo.
Así que ahí están cualquiera de los 24 álbumes (por favor, evitad los posteriores a la muerte de Goscinny, los guiones no son ya más que un triste eco de lo que fueron con él) para utilizarlos con el alumnado de tantas formas como se os ocurran. Por ejemplo:

Latín y Cultura Clásica: haciéndoles descubrir los anacronismos, destacando lo que de histórico tienen, estudiando el Imperio Romano y su distribución, los palabras en latín que aparecen, los nombres... y los mayores y más avanzados alumnos puede leérselos en latín, bastante asequible. 

Historia y Geografía: como ya dije estudiando el Imperio Romano, pero también aprovechándolos para trazar los itinerarios que siguen por medio mundo, comparando la geografía de la época con la actual o buscando personajes históricos.

Inglés, Francés: leyendo sus aventuras en esos idiomas.

Lengua y literatura: estudiando los personajes arquetípicos, los diálogos, la estructura narrativa, el espacio y el tiempo...

Y queda otro importante estímulo para promover su lectura entre el alumnado: que se diviertan.

martes, 22 de abril de 2014

Solos

No se sabe qué ha pasado, pero cuando los distintos niños protagonistas de esta historia se despiertan por la mañana el mundo ha cambiado radicalmente: todos los adultos han desaparecido. Con este inquietante punto de partida arranca uno de los cómics más divertidos y completos que he leído.

Apto para cualquier edad, pero idóneo para lectores adolescentes, y especialmente como modo de acercamiento al mundo de la historieta. Con guión de Fabien Velhmann y dibujos de Bruno Gazzotti, Solos recuerda a El señor de las moscas en lo que tiene de supervivencia de unos niños sin la supervisión de los adultos, y a Perdidos o a Flashforward en el misterio en que se envuelve todo el relato por un fenómeno inexplicable. Los personajes están muy bien elegidos, con representación de distintas edades, sexos, procedencias y culturas, con lo que resulta sencillo que el lector se identifique con alguno de ellos.

Útil también para trabajar la estructura narrativa, los personajes o el espacio y el tiempo; y para establecer dilemas sobre algunos comportamientos ante situaciones extremas, de colaboración o de civismo.